Sistema Electoral Presidencial de Estados Unidos: Cuestiones Formales


Las elecciones presidenciales en Estados Unidos se celebrarán el próximo 6 de noviembre. La fecha no es elegida al azar, ni mucho menos, corresponde a la tradición, la cual establece que se celebrarán elecciones presidenciales el martes correspondiente entre el día 2 y 8 de noviembre de cada año bisiesto. Ese es el día en el que los ciudadanos se dispondrán a votar.

Ahora bien, no será hasta diciembre cuando los 538 ciudadanos, denominados los “electores” del Colegio Electoral escojan al Presidente y Vicepresidente de los EE.UU.

¿Qué es el Colegio Electoral de los Estados Unidos?

El Colegio Electoral es el conjunto de compromisarios electos que se encarga de escoger al Presidente y Vicepresidente y que está formado desde 1964 por 538 electores, cuya cifra es igual a sumar los 100 senados + 435 congresistas + los 3 delegados de Washington D.C. que sin tener senadores si tiene delegados. Vemos a continuación como están repartidos:

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Debe quedar bien claro, que solo es la cifra la que se repite, no los miembros. Son precisamente los delegados, los que son escogidos, en este caso, el 6 de noviembre.

Todo ello conlleva, que los ciudadanos no votan directamente al Presidente y Vicepresidente, sino que lo hacen para escoger a los electores, quienes son técnicamente libres de votar a quien lo deseen, sin embargo en la práctica votan por quien se han comprometido con el ciudadano a hacerlo (consiste así en un voto mandatado). Así que indirectamente, los ciudadanos votan por el Presidente y Vicepresidente que desean a través de la elección de los electores que comprometen su voto. Además, los ciudadanos que desean participar en el proceso deben registrarse previamente.

En los Estados, los ciudadanos escogen entre las listas de electores que se comprometen a votar por los candidatos determinados, dentro de un sistema mayoritario, donde el candidato que consigue la mayoría de los votos, se lleva los votos de los electores de ese Estado. En las papeletas en los Estados, figuran el nombre del Presidente y del Vicepresidente, además del nombre del Partido, pero estos votos no los escogen. Por todo ello, las campañas electorales en Estados Unidos suelen versar sobre una combinación de factores entre el voto popular y la estrategia de conseguir imponerse en Estados que te lleven a conseguir la mayoría de los electores en lugar de imponerte en voto popular.

Con un total de 538 electores, se hace necesaria la mayoría de 270. Si se diese el caso de que ninguno consiguiese 270 o más, según lo establecido en la 12ª enmienda de la Constitución, sería el Congreso el encargado de escoger al Presidente. Dicha situación a lo largo de historia solo se ha dado dos veces, ambas hace casi dos siglos.

Cada Estado es libre de legislar como quiera el proceso en base a la facultad que le otorga la Constitución. Salvo Maine (desde 1972) y Nebraska (desde 1992) que utilizan un sistema escalonado donde un único elector es elegido dentro de cada distrito del Congreso y dos electores son elegidos por voto popular a nivel estatal, el resto de Estados usan un sistema mayoritario donde el candidato que gana se lleva todos los votos de los electores en ese Estado.

Finalmente, la legislatura no dará comienzo hasta que los votos de los electores sean emitidos en el mes de diciembre. Con todo ello, se puede dar la paradoja, y principal crítica al sistema electoral, de que el ganador en electores no lo sea en voto popular. Aun así, estamos ante un sistema con una larga tradición que debe verse bajo el prisma cultural norteamericano.


Acerca de Eduardo Bayón

Eduardo Bayón (Gijón, 1986), es politólogo y abogado. Doctorando en Marketing Político, Actores e Instituciones en las Sociedades Contemporáneas por la Universidad de Santiago de Compostela; Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo; Graduado en Ciencia Política y Administración; Máster en Derechos Fundamentales por la UNED, así como Experto Universitario en Relaciones Institucionales y Protocolo. Tiene especial interés por los sistemas y partidos políticos, asuntos electorales y por la comunicación política.

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