La necesidad de una Europa Federal (II)


Con la llegada del Euro, hemos tenido algo insólito en el mundo, una moneda única, sin un Estado único, y no solo eso, sino que además carecemos de una autoridad pública que sea capaz de marcar e imponer disciplina y solidaridad. Mientras, los Estados miembros intentan a duras penas sostener el Euro sin transferir más competencias a las propias instituciones comunitarias. Se hace necesario para hacer viable el mantenimiento del Euro, que se establezcan las bases de un Estado Federal Europeo, con su propio Gobierno, que determine la política económica, presupuestaria y fiscal de toda la Unión, pues empieza a ser más que obvio, que solo una auténtica democracia europea, con reforzamiento y control de las instituciones y la participación ciudadana puede hacer sobrevivir a la propia Unión Europea.

Estados Unidos posee una deuda pública mucho más alta que la de los propios países de la Eurozona, pero en cambio eso no influye para nada en el valor del dólar, pues detrás del mismo existe un único Estado, con un Gobierno Federal y una Administración Pública única, lo que conlleva que no se generen dudas acerca de que tengan capacidad para generar ingresos y pagar sus propios intereses. En el caso de la Unión Europea, y en concreto de la Eurozona, ocurre precisamente todo lo contrario, donde en los últimos tiempos, los líderes políticos europeos, encabezados por Francia (en los tiempos de Sarkozy) y Alemania, hicieron públicas en reiteradas ocasiones su desconfianza con ciertos país, y sobre todo sus dudas y su falta de voluntad real en ayudar a superar esas dificultades. Todo ello conllevo precisamente, que la confianza en esos países desapareció, se esfumó, trayendo consigo una bajada de calificaciones y un aumento de los tipos de interés, además de un riesgo de quiebra serio para varios países, en parte porque la Unión Europea no dispone de ningún margen presupuestario de recursos propios con los que poder ayudar.

Además se hace necesaria disciplina, pues nadie se preocupó de buscar una solución a Grecia ante su incapacidad de pago, y mucho menos Francia y Alemania quienes se habían saltado, precisamente, las reglas presupuestarias sin la más mínima sanción por ello. Como consecuencia de todo ello queda demostrado la necesidad de solidaridad, pero también de disciplina, y en la Eurozona era imposible cumplir dicha disciplina, pues en comparación con los Estados Unidos, la Unión Europea apenas tiene un presupuesto federal, lo que supone carecer de recursos financieros propios con los que generar cierta cohesión en la Unión monetaria, por lo que tenemos un sistema, que en cuanto está en peligro o se tambalea una pequeña economía dentro de la Eurozona como la griega, la propia moneda común también lo hace, con todo lo que ello supone.

Sumergidos varios años ya en la crisis, todos los intentos hasta ahora de controlarla han resultado un fiasco. Solo las actuaciones puntuales del Banco Central Europeo, actuando más mediante pequeños “parches” que mediante soluciones completas, comprando masivamente deuda soberana han aliviado la situación. Los líderes europeos, a los que se les acusa en reiteradas ocasiones de no tomar decisiones, han creado un fondo de emergencia, han incrementado el control de Bruselas sobre los presupuestos de los Estados miembros, y han reforzado la supervisión a los bancos y sus productos financieros, además de preverse por fin, sanciones automáticas para los países miembros que no controlen sus finanzas. Pero todo ello no ha servido para frenar la desconfianza de los mercados financieros, por llegar tarde y ser poco.

Se hace necesario superar el método intergubernamental actual y caminar por fin hacia la creación de una Unión Europea Federal, que traiga consigo unas instituciones europeas supranacionales con el suficiente poder para diseñar una política común en materia económica, presupuestaria y fiscal para toda la Eurozona, y además sean capaces de imponer el respeto y cumplimiento de las reglas. Todo esto pasa por la creación de un Gobierno Federal, para el cual se requiere transformar a la Comisión Europea en el mismo, con ministros europeos, controlados por un verdadero Parlamento Europeo, que tenga más competencias e iniciativa legislativa propia.

Por su parte, el Consejo Europeo no puede ser nunca un lugar de encuentro, pues resulta precisamente todo lo contrario, es el lugar donde más patente queda el egoísmo de los Estados miembros. Así mismo, para superar la crisis, se hace necesario superar el fondo de emergencia, transformándolo en un auténtico Fondo Monetario que impida que ningún Estado bloquee la toma de decisiones y a su vez la creación de un Tesoro Europeo que traiga la tan ansiada emisión de eurobonos.

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A estas alturas resulta obvio que nunca superaremos la crisis centrándonos solo en la austeridad. Se hacen necesarias medidas de crecimiento, acompañadas de unas finanzas públicas solventes necesarias para garantizar el crecimiento a medio plazo, pero no por ello la crisis desaparecerá rápidamente. Se hace necesario superar el “círculo vicioso” en el que se entro en algunos países, con medidas de ahorro masivas que solo hacen descender cualquier perspectiva económica, conllevando un desplome de ingresos, que lleva a más recortes. Por todo ello, las medidas de ahorro deben ir acompañadas de otras medidas que supongan crecimiento y prosperidad, y dado que en la mayoría de los países ahora mismo no existen recursos para estas iniciativas, por la deficiente situación financiera, solo Europa puede ofrecer la solución, por lo que se hace necesario un presupuesto europeo creíble y la creación de los denominados eurobonos, siendo estos necesarios para atraer a ahorradores e inversores de dentro y de fuera de Europa, con el objetivo de recuperar la confianza. Así cubriríamos las deudas de la Eurozona con un coste menor, y por supuesto, tendríamos gran cantidad de medios financieros para relanzar la economía, a la vez que nos deshacemos a largo de la deuda.


Acerca de Eduardo Bayón

Eduardo Bayón (Gijón, 1986), es politólogo y abogado. Graduado en Ciencias Políticas y Administración y Máster en Derechos Fundamentales por la UNED; Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo, así como Experto Universitario en Relaciones Institucionales y Protocolo. Especializado en comunicación política, sistemas políticos, partidos y asuntos electorales. Es además colaborador habitual en diferentes medios de comunicación, escritos y radiofónicos.

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