Derechos Humanos, Globalización y Multiculturalismo


Sobre la inmigración, surge una Política del Discurso sobre la misma, la cual se parte de la premisa de que existe, y que está caracterizada por el otorgamiento al mismo discurso de una categoría que pretende conseguir unos efectos específicos sobre los ciudadanos.

Cabe distinguir dos tipos de discursos, el Discurso re-activo (DR) y el Discurso pro-activo (DP). La distinción básica de ambos, es que el primero reacciona contra el proceso de multiculturalidad considerando además como algo negativo, mientras que el segundo lo acompaña y ve en él algo positivo, una oportunidad que aprovechar. Es decir, el DR considera dichos conflictos como una amenaza, se identifica con el conservadurismo, mientras, el DP ve en ellos una oportunidad histórica, este a su vez se identifica con el progresismo.

El DR pretende gestionar el conflicto y evitar las alteraciones o cambios que supone, mientras que el DP busca otorgar a las personas los recursos e instrumentos para superar y gestionar dichos conflictos que consideran irreversibles.

Para desarrollar el discurso, existen dos posibles marcos de referencia, el primero de ellos aludir en su argumentación a toda la población, propio del DP, mientras el DR, utiliza como marco de referencia parte de la población, la ciudadana, con ello persigue constantemente la diferenciación entre un “nosotros-ellos”, por lo tanto ya parte de una segregación inicial en la construcción y elaboración del discurso re-activo.

En España, es a partir del año 2000, con la promulgación de la Ley de Extranjería cuando el tema de la inmigración pasa a ser considerado como un tema de la agenda política, dejando así de ser una cuestión meramente administrativa. En ese momento, estamos ante los inicios de la construcción de un discurso político.

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Tres características básicas rodean a este proceso inicial de la red discursiva acerca del fenómeno de la inmigración: 1-es un discurso centrado en el marco legislativo y no en las políticas públicas. 2-La red discursiva usa continuamente a la Constitución como marco de referencia; y 3-no existe todavía un discurso claro sobre la multiculturalidad. Cabe destacar, que en el discurso político versa más sobre cuestiones procedimentales y políticas que de asunción social y política.

Se reconoce que estamos ante un fenómeno inevitable, y que por lo tanto este fenómeno ha de ser gestionado, la diferencia está en el cómo. Además, dicho fenómeno, el de la inmigración, es estructural y va acorde con el crecimiento económico en el área geográfica. Como consecuencia de esto, con la crisis económico-financiera, dicho fenómeno ha descendido.

En la tipificación política del fenómeno se encuentra la diferencia fundamental entre las dos perspectiva, por un lado el DR considera al fenómeno de la inmigración como un problema que debe ser resuelto mediante medios jurídicos y políticos, mientras que para el DP supone un reto ante el que hay que innovar política y jurídicamente si los medios actuales se quedan escasos ante tal fenómeno. Cabe resumir esto en las siguientes frases, mientras que para el DR supondría el “problema de ellos, no de nosotros”, para el DP supone que el “problema de ellos, es nuestro problema”. Además, el DR lo considera un problema de orden público, mientras que para el DP es un factor de progreso.


Acerca de Eduardo Bayón

Eduardo Bayón (Gijón, 1986), es politólogo y abogado. Doctorando en Marketing Político, Actores e Instituciones en las Sociedades Contemporáneas por la Universidad de Santiago de Compostela; Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo; Graduado en Ciencia Política y Administración; Máster en Derechos Fundamentales por la UNED, así como Experto Universitario en Relaciones Institucionales y Protocolo. Tiene especial interés por los sistemas y partidos políticos, asuntos electorales y por la comunicación política.

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