La ultraderecha austriaca fracasa en las elecciones

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El conservador Sebastian Kurz del Partido Popular Austríaco (ÖVP) se impuso este domingo en las elecciones anticipadas en Austria tras el escándalo de corrupción en el que ha estado envuelto su exsocio ultraderechista, el Partido de la Libertad (FPÖ), y que provocó la ruptura del Gobierno en mayo. Kurz, quien con 31 años se convirtió en Canciller en 2017, ha salido bien parado pese al fracaso de la coalición que formó con la extrema-derecha y ha aumentado su apoyo electoral hasta el 37,5% frente al 31,5% de las últimas elecciones hace dos años. La ultraderecha, en cambio, se ha hundido hasta el 16,2% (10 puntos menos). Los socialdemócratas (SPÖ) cosechan su peor resultado desde 1945, quedándose 21,2% de los sufragios (más de ocho puntos menos). Los Verdes retornan con fuerza al Parlamento al lograr el 13,8% de los votos, sumándose así al auge que están protagonizando los partidos verdes en Europa.

En las elecciones adelantadas de este domingo, Kurz ha sacado provecho de ser el socio mayoritario y, también, del escándalo en el que se ha visto envuelto el FPÖ, el cual entró hace dos años por tercera vez en un ejecutivo nacional. La publicación de un vídeo grabado con cámara oculta al exlíder ultraderechista Heinz-Christian Strache en Ibiza evidenció las sospechas de corrupción que acabaron derribando al Gobierno de Kurz en mayo de este mismo año. En el vídeo se puede ver al entonces vicecanciller ultra Strache proponer a una falsa oligarca rusa contratos públicos a cambio de «mordidas». Este dimitió, pero Kurz decidió poner punto final a la coalición tras solo 15 meses. El Parlamento le destituyó y un Gobierno técnico ha asumido la control del país hasta estas elecciones, en la que se elegían a 183 diputados. El caso Ibiza, sumado a otro caso de corrupción en el que el exlíder ultra, supuestamente, ha malversado gastos personales cargándolos al partido, han provocado el fracaso electoral del FPÖ, cuya candidatura fue encabezada por Norbert Hofer. De esta forma, el partido vuelve a sufrir un severo retroceso tras su último paso por el ejecutivo.

Kurz tiene ahora la posibilidad de pactar con otros partidos y dejar atrás la alianza con la extrema-derecha. Entre los potenciales socios de gobierno se encuentran Los Verdes, que vuelven al parlamentro tras una campaña electoral que les fue favorable al ser el cambio climático uno de los temas principales de discusión, dejando atrás ejes centrales anteriores que pasaban por la cuestión migratoria. Por su parte, los liberales de Neos, el único partido que no votó en mayo a favor de destituir a Kurtz, han logrado un 8,1% (dos puntos y medio más), también podrían formar parte del próximo ejecutivo.

No solo la ultraderecha fue la gran derrotada de la noche. Los socialdemócratas de Pamela Rendi-Wagner han conseguido el peor resultado desde 1945. Por un lado, tendrán que hacer frente a consolidar el liderazgo de su candidata, que lleva tan solo un año en el cargo, y por el otro, intentarán hacer valer su representación para ser decisivos.

Más voto ultra y conservador entre los hombres

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Atendiendo a el voto según el sexo, entre los hombres se ha optado más por las formaciones de derecha y ultraderecha que entre las mujeres, las cuales se decantan en mayor porcentaje por partidos progresistas. Así, la ultraderecha-populista del FPÖ logra un 22% entre los hombres frente a un 11% entre las mujeres. La derecha ÖVP consigue el 38% entre los hombres y el 36% entre las mujeres. Ambas formaciones suman un 59% entre los hombres, frente un 47% de las mujeres, lo que supone más de diez puntos menos. Por su parte, los verdes logran siete puntos más entre el voto femenino.

Brecha generacional

Al igual que en la mayoría de países de occidente, en Austria también se produce una brecha generacional en el comportamiento electoral de los votantes. Así, los menores de 30 años optan siete puntos más por la ultraderecha que los mayores de 60. Estos a su vez, optan por los socialdemócratas más del doble en porcentaje que entre los menores de 30, entre los que sólo obtienen el 14% de los apoyos. También los conservadores de ÖVP logran mayor apoyo entre los mayores de 60 que entre los menores de 30. Se aprecia así la brecha generacional, en tanto que los jóvenes buscan la ruptura política a través de la ultraderecha o los verdes (27% entre los menores de 30 años, 5% entre los mayores de 60), ante las expectativas frustras y la insatisfacción con el sistema y la situación política, económica y social. En cambio, los mayores de 60 siguen optando mayoritariamente por los partidos tradicionales.


Artículo publicado en Debate21.es

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