Ciudadanos Asturias: una dirección endogámica ante un partido en descomposición

El partido que lidera Inés Arrimadas atraviesa sus momentos más delicados tras las debacles electorales en Cataluña y Madrid, a lo que se añade la operación fallida en Murcia. El abandono por parte del electorado no es el único de sus problemas, al que se suma la deserción de cuadros intermedios a lo largo de todo el territorio nacional.

La situación de la formación naranja en Asturias es similar, tras pasar por diversos abandonos y golpes de timón. Los militantes se han reducido a casi la mitad, después de haber superado los setecientos afiliados. En las filas de Ciudadanos no solo achacan esta merma de militancia al deterioro que vive el partido a nivel nacional, sino también a la inoperancia de la secretaría de organización que ocupa Sergio García.

El propio García pertenece al pequeño grupo de dirigentes que marca el destino del partido en la región y que está conformado por Nacho Cuesta —líder y coordinador de la formación—, Susana Fernández —portavoz en la Junta—, José Luis CostillasAna RegueroLuis Fuentes y Lolo Iñarra. Si hay algo que caracteriza a este equipo es la endogamia. El círculo de confianza está construido alrededor de la figura de Costillas, al que une una relación personal tanto con el líder del partido —Cuesta y él fueron compañeros de facultad— como con la portavoz en la Junta —Fernández es madrina de su hijo—. A este órgano también pertenecía hasta hace escasas semanas Diego Busto, quien ocupaba el puesto de tesorero. Tras tres meses en el cargo, Busto, que también es concejal en Pravia, abandonó Ciudadanos junto a sus tres compañeros en el consistorio. Ninguno renunció al acta.

A la pérdida de militantes y a la reducida dirección en la que el componente personal se antoja determinante, se suma un partido que carece de espacios deliberativos. No existe órgano ante el que la ejecutiva autonómica rinda cuentas, más allá de un comité autonómico en el que están representados los coordinadores locales y que carece de capacidad de decisión.

Acostumbrados a presumir de la celebración de primarias para sus candidaturas, en cambio, sus coordinadores territoriales son designados por los órganos directivos de ámbito superior. De esta forma, el propio Cuesta —quien militó en el PSOE hasta que se incorporó a las listas de Ciudadanos en 2019— fue nombrado por la dirección nacional de Ciudadanos que encabeza Inés Arrimadas y a la que también pertenece el dirigente asturiano. La designación de Cuesta para dirigir el partido en Asturias da muestra de los errores cometidos por el equipo de Arrimadas. La líder nacional, en lugar de rodearse de colocar a afines, entregó el mando orgánico en Asturias a dirigentes cercanos al anterior secretario de organización, Fran Hervías, el mismo que ahora desde las filas del PP intenta ultimar fichajes de antiguos compañeros.

La situación del partido en el parlamento asturiano no es más favorable. El grupo parlamentario, formado por cinco diputados —tres de los actuales son afines a la dirección autonómica—, pronto vio como su candidato en las elecciones de 2019, el ex rector Juan Vázquez, abandonaba el barco. Le relevó como portavoz Laura Pérez Macho, a quien su propio partido destituyó después de que la dirección nacional impidiese ratificar el acuerdo presupuestario que el grupo de Ciudadanos había alcanzado con el gobierno socialista que encabeza Adrián Barbón. Este fue el momento de mayor protagonismo de Ciudadanos en la actual legislatura y en el que desaprovecharon la capacidad de influencia que les había brindado la coyuntura política. Aquella situación se cobró otra víctima colateral, la diputada Ana Coto, quien había concurrido como independiente en la candidatura de Ciudadanos, y que renunció a su acta tras facilitar la aprobación de los presupuestos autonómicos. Estos acontecimientos terminaron con Fernández, la número siete de la lista, como la tercera portavoz del grupo en menos de dos años.

En el contexto actual y con una situación orgánica que evidencia serios síntomas de desintegración, la ejecutiva autonómica del partido debe construir una estrategia para los próximos meses. Lo tiene que hacer tras varios cambios de posicionamiento a lo largo de 2020, especialmente, en lo referido a la capacidad de llegar a acuerdos con el Partido Socialista. Mientras, en Ciudadanos crece la incertidumbre sobre la dirección autonómica. Esta desconfianza se hizo explícita, como apuntan las fuentes internas consultadas, en la reunión con los coordinadores locales que se celebró el pasado sábado.

La cercanía con Hervías de los actuales líderes regionales y la estrategia del PP de integrar en sus filas a los cargos intermedios están generando un clima en el que la cuestión ya no es tanto si ese salto se va a producir o no, sino el cuándo. Ante esto existen dos opciones factibles. La primera, que quienes pretenden integrarse en el PP para asegurarse su puesto abandonen el partido sin renunciar a su acta, como han hecho los concejales de Pravia. El argumento utilizado para legitimar la maniobra es aludir al giro que ha protagonizado el partido y que la mejor estrategia para echar al PSOE del poder es apoyar al PP de Pablo Casado. La segunda, aguantar hasta que se produzca una coalición con los populares para toda España o agotar la legislatura a la espera de conformar nuevas listas electorales.


Artículo publicado en Nortes.

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