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¿Puede el bloque de la izquierda gobernar en Castilla y León?

La campaña electoral se encuentra ya en la última semana con todo más abierto de lo que se esperaba, pese a la previsible victoria del PP. Las posibilidades de que la izquierda gobierne la comunidad autónoma son remotas, pero siguen a día de hoy siendo posibles.

Las tendencias de los últimos días apuntan a un descenso de los populares y una estabilización de los socialistas frente al auge protagonizado por Vox y las diferentes candidaturas provinciales. El escenario se muestra muy lejos del pretendido por la dirección nacional liderada por Pablo Casado. El PP aspiraba a reeditar un triunfo como el del pasado mayo en la Comunidad de Madrid que, sumado las próximas elecciones andaluzas de este año, generasen una sensación entre el electorado de fin de ciclo de Pedro Sánchez.

Los populares lograrán —en el mejor de los escenarios— ser primera fuerza, pero parece claro que necesitarán a Vox para alcanzar la mayoría absoluta que les permita gobernar. Aunque remota, no es descartable la posibilidad de que el bloque de la derecha no sume mayoría absoluta y necesite de otras formaciones para lograr la investidura. Si bien es cierto, que la mayoría de las encuestas se decantan por la primera posibilidad, que llevaría a un Gobierno monocolor del PP apoyado por Vox o en coalición con estos.

Las opciones de que Alfonso Fernández Mañueco pierda el Gobierno de la Junta de Castilla y León pasan, irremediablemente, por un mejor resultado de la izquierda de lo que muestran los sondeos electorales o porque la magnitud de la fragmentación parlamentaria provocada por el resultado de las candidaturas provinciales sea mayor de lo previsto.

No existen en este momento indicadores que nos lleven a pensar en un mejor resultado de la izquierda. El PSOE aparece estancado en todos los barómetros y no supera el 30% de los votos estimados a excepción de las encuestas realizadas por GESOP y el CIS. En el caso de este último, incluso llega a mostrarlo como primera fuerza, aunque su horquilla de escaños se entrecruza con la del PP. Mientras, Unidas Podemos tendrá difícil superar los tres escaños y el 8% de los votos. No obstante, en el caso de la formación morada es una mejoría considerable si se tiene en cuenta que, cuando se convocaron los comicios del próximo domingo, tenían una perspectiva de lograr un solo diputado.

La clave pasa entonces por el resultado que logren las candidaturas de La España Vaciada y Unión del Pueblo Leonés. La plataforma electoral puede conseguir, según las previsiones, hasta cuatro escaños —un holgado triunfo en Soria que les reportaría tres diputados y otro por la provincia de Burgos— y los leonesistas todo indica que pasarán de uno a tres escaños —igualando así su mejor resultado electoral de 1999—. Estaríamos hablando de siete diputados que podrían servir para propiciar el cambio político en Castilla y León. Esto podría estar motivado por dos factores fundamentales. El primero, cuentan con un electorado ligeramente escorado hacia el centro-izquierda. El segundo, el PP lleva gobernando la comunidad desde 1987. Por lo tanto, cabría la posibilidad —si esta existiese— de que optasen por facilitar la investidura de Luis Tudanca. Además, en el caso de UPL, estos ya cuentan con acuerdos con el PSOE en la Diputación y en la ciudad de León.

Al hipotético resultado de las candidaturas provinciales se suma la incógnita Ciudadanos. Parece que al menos Francisco Igea conservará su asiento en el parlamento autonómico, aunque no esté completamente asegurado. Al igual que con el PSOE, solo el CIS y GESOP les otorgan una estimación superior —entre dos y cinco diputados—. La formación liberal no ha cerrado la puerta a llegar a un nuevo acuerdo con el PP, pero si han descartado que el mismo se produzca con Mañueco. Esto podría dibujar una estrategia distinta a la que nos tiene habituados un partido que está herido de muerte y que en esta ocasión sí está acertando al realizar una campaña diferenciadora del PP. La otra incógnita sería Por Ávila, que también busca mantener su escaño en Valladolid.

En definitiva, las posibilidades de que el PP de Mañueco deje de gobernar en Castilla y León se antojan remotas. Para que esto no se produzca, se tendrá que dar que el PSOE y Unidas Podemos obtengan un mejor resultado del le vienen otorgando las encuestas, que las candidaturas provinciales logren el mejor resultado de los posibles y que estas pacten la investidura con el PSOE con el objetivo de propiciar un cambio político y evitar un ejecutivo del PP que dependa de Vox.


Artículo publicado en el diario Público.

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